Reflexión lección 317 (12.11.16)

“Sigo el camino que se me ha señalado”.


Es una corrección explicita para mi creencia de que voy a tumbos. Cuando corrijo mi creencia, corrijo mi trayectoria, porque no es sino mi propia proyección la que vivo como cierta, por eso la importancia de corregir sólo mi mente. Esta frase lo hace. Da un corte de mangas a mi parte “cabal” que insiste en que haga algo más, que me esfuerce. Disfruto contradiciéndola. Esta idea sostiene que el final ya esta dado; la salvación. Lo único escrito es el final, el tiempo, como invento mio, me permite jugar a retrasarlo, nada más. “Tengo una misión especial que cumplir, un papel que sólo yo puedo desempeñar”. -Escucho atento- “La salvación espera hasta que yo elija asu­mir ese papel como mi único objetivo”.  -Es fácil elegirlo ahora mismo, en caliente, lo que me cuesta es sostenerlo en el tiempo y desoír las llamadas santas que me hace el mundo. Dividido estoy, y por eso, parado-. 
“Hasta que no tome esa decisión, seré un esclavo del tiempo y del destino humano”. -En el llanto quedo- “Pero cuando por mi propia voluntad y de buen grado vaya por el camino que el plan de mi Padre me ha señalado, reconoceré que la salvación ha llegado, que se les ha concedido a mis hermanos y a mí junto con ellos”.  -No sé por donde empezar, pero voy-.
“Padre, Tu camino es el que elijo seguir hoy. Allí donde me conduce, es donde elijo ir, y lo que quiere que haga, es lo que elijo hacer. Tu camino es seguro y el final está garantizado. Allí me aguarda Tu recuerdo. Y todos mis pesares desaparecerán en Tu abrazo, tal como le prometiste a Tu Hijo, quien pensó erróneamente que se había alejado de la segura protección de Tus amorosos Brazos”. -Hoy no cuestionaré tampoco ninguna de tus palabras-.
                                                                                                                                                  joseluis

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