Reflexión lección 320 (15.11.16)

“Mi Padre me da todo poder”.


Ya me estoy acostumbrando a estas declaraciones, ahora espero ver mi transformación. Si mi Padre me da todo poder, yo estoy al margen de él, pues vivo como un paria; sometido y asustado. Debo de preferir depender sólo de mis propias fuerzas, mis propios métodos, mis propias estrategias, porque siempre pierdo. Si mi Padre me da todo poder, hoy lo acepto. Y por un momento me identifico con otra persona diferente del perdedor que convive conmigo, con otras condiciones y características, hoy me inauguro, hoy empiezo a ser otro.
“El Hijo de Dios no tiene límites. Su fuerza es ilimitada, así como su paz, su júbilo, y todos los atributos con los que su Padre lo dotó en su creación. Lo que dispone con su Creador y Reden­tor se hace. Lo que su santa voluntad dispone jamás puede ser negado porque su Padre refulge en su mente, y deposita ante ella toda la fuerza y amor de la tierra y del Cielo”. -¿Dónde voy con ese traje de domingo? ¿No sabré andar? No es para mí, habrá un error, bla, bla, bla, escucho a mi ego desde mi propia boca. Ahora sé que es él quien habla por mí, ahora puedo negarle el crédito que le otorgué, ahora puedo escuchar otra Voz. Si ésta es mi naturaleza la acepto y ensayaré con ella hasta sentirme cómodo y la pondré en practica hasta conocerme en ella-. “El ego piensa que lo que uno gana, la totalidad lo pierde”- Sí, ya, ya- “La Voluntad de Dios, sin embargo, es que yo aprenda que lo que uno gana se le concede a todos”. -Y ya no habrá más muertes-.
“Tu Voluntad puede hacer cualquier cosa en mí y luego extenderse a todo el mundo a través de mí. Tu Voluntad no tiene límites. Por lo tanto a Tu Hijo se le ha dado todo el poder. -Que me lo aprenda, que me lo aprenda-.
                                                                                                                                                  joseluis

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