Reflexión lección 292 (18.10.16)




“Todo tendrá un desenlace feliz”. Hoy me provoca sentimientos encontrados. Parece que el desenlace que ansío y se me anuncia vuelven a estar en el futuro, cuando mis dolores y agobios los tengo ahora. Es como si esta frase se olvidara de nuevo de mí. No me interesa el futuro tanto como aliviarme ahora. No quiero sostener promesas que aplazan mi felicidad ni quiero que se vayan arreglando los pequeños asuntos a mi alcance y los grandes sigan demorados. “Las promesas de Dios no hacen excepciones”. -Me contesta y escucho interesado-
“Él garantiza que la dicha será el desenlace final de todas las cosas. De ti depende, no obstante, cuándo habrá de lograrse eso: hasta cuándo vas a permitir que una voluntad ajena parezca oponerse a la Suya”.  -Y pone de una forma inusitada la pelota mi tejado-. “Pues mientras pienses que esa voluntad es real, no halla­s el final que Él ha dispuesto sea el desenlace de todos los problemas que percibes, de todas las tribulaciones que ves y de todas las situaciones a que te enfrentas”. -¡Ah! Son mis deseos de intervenir, mis defensas y mis planes el obstáculo, camuflados como voluntad ajena ¡Cómo no había caído!- “Mas ese final es seguro. Pues la Voluntad de Dios se hace en la tierra, así como en el Cielo. Lo buscaremos y lo hallaremos, tal como dispone Su Voluntad, la Cual garantiza que nuestra voluntad se hace”. -De mí depende que el futuro sea ahora-
“Te damos gracias, Padre, por Tu garantía de que al final todo tendrá un desenlace feliz. Ayúdanos a no interferir y demorar así el feliz de­senlace que nos has prometido para cada problema que podamos percibir y para cada prueba por la que todavía creemos que tenemos que pasar”. -Ayúdame a descubrir y abortar, las trabas que a diario pongo a tu Voluntad-.
                                                                                                                                     joseluis

0 comentarios :

Publicar un comentario

Cancel Reply

Esto es un blog de ensayo

Popular Posts